lunes, 1 de diciembre de 2014

Intento de Narrativa Poética

N. del A: Desconozco seriamente la composición de la Narrativa poética, un ente literario entre la narración y la poesía encarada, no a narrar un suceso, sino a mostrar la belleza de "algo", a resaltarla vistiéndola con metáforas. Sin métrica y sin rima, aquí va un intento con un texto sin acabar de pulir.




Grandes colosos se alzan al cielo rugiendo en un estrepitoso silencio. Desde la lejanía se les observa, inmóviles e impasibles. Gigantes de múltiples rostros cuya atenta mirada mantiene oculta su ira serena. Escondido en el viento lanzan sus palabras para ser escuchadas por aquel que no tenga oídos, pues su lenguaje no es entendido. Hablan un lenguaje que no se practica. Parlotean un idioma sin pronunciar palabra. Emiten lo que dice sin mover los labios. Solo con el corazón abierto y la mente despejada se siente el ulular de su murmullo: 

“-Mi cuerpo está hecho de escarpa por entero, son pendientes peligrosas mi pecho y espalda. Mi cuello, un camino traicionero. Y de la mejilla hasta los pómulos, la confianza es todavía enemiga.”

Con vestidos de tormenta de nieve y frío muestran su rechazo a la voluntad  hecha carne que asciende sin reparo por su hombro escarpado. Aquel que tiene ojos pero no ve el rostro malhumorado del gigante, y aun así solo tiene elogios y disfraza con belleza al peligro rebasado:

“-Caminamos sobre su lomo mientras su blanca presencia nos rodea los tobillos, haciéndonos prisionero de él, impugnando su ley y su gobierno sobre nosotros. Alzamos la cabeza con voluntad impasible, vemos sus hombros aguantando el cielo azul. Nos cansa y nos agota sin mover un solo dedo, sentimos su manifiesto sobre nuestras espaldas atenuando nuestras fuerzas pero no nuestra pétrea firmeza. El coloso exhala su gélido aliento sobre sus cornisas, su gran tamaño se resigne a nuestra pequeña empresa. Finalmente, el coloso se alza majestuoso ante nosotros, y aunque reconoce haber sido conquistado, nos enseña la grandeza de su ser bajo el manto blanco con el que viste y los témpanos helados que lleva de adorno”.

De reojo, el gigante observa al diminuto disimulando aires de indiferencia. Copan su frente  para brindar y festejar con celebraciones. Sin miedo y sin temor, el coloso desconoce qué les infunde coraje y la confunde con la tozudez.
Y sin embargo le escriben y le dedican palabras, en verso o en prosa, pues la belleza no se manifiesta en una sola forma:

“-Descendemos por sus lenguas heladas con brío y elegancia, cortando el viento a nuestro paso. Sentimos el suelo deslizar bajo nuestros pies. La velocidad es un caballo domado. Nuestros cuerpos voltean en la dirección deseada con precisión milimétrica.
Con gentil gracia bailamos con las pendientes más pronunciadas, llegando hasta su pie, sano refugio bajo su falda, sintiéndonos complacidos por su hospitalidad”.


Bajo una máscara de nieve y hielo, las intenciones permanecen ocultas. Y aun sin el velo que las esconde, los ojos no pueden verla ni los oídos escucharla. 




2 comentarios:

  1. Hola, no entiendo mucho de poesía, pero me ha gustado mucho la forma de la narración!!

    Un saludo!!

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    1. Gracias! ^^
      Yo entiendo lo justo para saber que no se me da bien. Sin embargo he encontrado la narrativa poética que no es otra cosa que la de relucir la belleza de algo con palabras bonitas sin necesidad de usar métrica ni rima. Es lo más cerca de la "poesía" de la que puedo llegar ^^
      Saludos.

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