viernes, 20 de marzo de 2015

Especial "La Guerra de los Mundos" (Parte I)

Hace unos días comentaba (quizá carente de información) las maravillas que podemos encontrar en la obra del Ingles H.G. Wells, La Guerra de los Mundos.
Esa invasión alienígena que, a ciencia cierta, sabemos que invade Londres y toda Inglaterra, pero también el mundo entero.
La historia se centra en la época de la Londres Victoriana, época de revolución industrial. Por entonces no existía la radio ni la televisión, el único medio de información eran los periódicos. Un medio de difusión que el autor lo tintó de lento e insuficiente, dejando a su protagonista más que desamparado por el desconocimiento de lo que podría estar sucediendo en el resto del mundo.

Dije que esta obra tenía detalles a recalcar y es lo que voy a hacer. Comenzaré diciendo que leí este libro porque descubrí la película de 2005 y, fue tal mi asombro, que enseguida quise saber más de ella. Cuando me enfrasqué en el libro, esos detalles que voy a reseñar me fueron una total decepción, pero que párrafos más adelante tenían una explicación bañados de tal lógica que no pude hacer que sorprenderme.


Procedencia de los extraterrestres

La gran fuerza invasora que ha de llegar no proviene de los confines del universo como nos tiene acostumbrados hoy dia la Ciencia-Ficción, sino del planeta Marte.
Primer punto decepcionante con el que me encontré, pues me plantee que la imaginación podría haber dado mucho de sí acerca del origen extraterrestre, y sin embargo me topé con una fantasía nada más lejos de lo que podría ser verdad.

La ciencia cuenta que Marte es un planeta tres veces más pequeño que la Tierra con una gravedad tres veces menor a la nuestra y, por ende, con un núcleo más pequeño. El enfriamiento del núcleo que un día habrá de sufrir nuestro mundo es un hecho en el planeta Marte. Ya no posee actividad sísmica, sus placas tectónicas están soldadas y solidificadas. El calor de la superficie se ha enfriado y, si algún día hubo vida, este enfriamiento ha acabado con animales y plantas.
Marte es hoy un vestigio de un pasado incierto y misterioso en el que una vez fue un planeta tan “Caliente” como el nuestro, pues tiene volcanes y montañas, tuvo actividad sísmica, tuvo los requisitos para haber albergado la vida.



La Fantasía de Wells se inspiró en los últimos hallazgos del planeta Marte para la época Victoriana. Se creía que Marte era rojo por la vegetación, y los astrónomos creían haber visto canales artificiales sobre la superficie marciana que los habitantes construyeron para desviar la poca agua que quedaba a las ciudades más sedientas.
H.G. Wells pensó que si estos eran intelectos superiores con un ingenio agudizado por la necesidad, vendrían a conquistar nuestro mundo, rico en materia, como hemos hecho los humanos con las tierras vecinas a lo largo de centurias.
Y es aquí donde empieza la novela, observando el planeta rojo a través de un telescopio cuyo protagonista es alarmado al vislumbrar un destello verdoso sobre la superficie marciana.

¿Si Marte no tiene actividad sísmica, que provoca semejante llamarada?



(Debido a la extensión de este especial, me veo obligado a dividirlo en partes con tal de no cargar al lector, así que para la próxima, quizá el Lunes siguiente, volveré para narrar el aspecto alienigena)

6 comentarios:

  1. Hola amigo !! Me paso para decirte que te nominado para los premios Liebster. Ya saber pasa por mi blog y muchas felicidades.
    http://deliacruz469.blogspot.com.es/2015/03/premios-liebster.html

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    1. Hola Delia, me paso enseguida. Muchas gracias. :D

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  2. Hola vengo de la asociación blogger, ya te sigo :) espero que me visites en Aisha mas que un arte. Miles de besos.

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    1. Hola Aisha, bienvenida. Me paso y te sigo.

      Saludos. :D

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  3. Yo vi la película también y me gustó, pensaba que el libro era otra cosa, porque creía que había sido un "experimento" que hicieron por la radio fingiendo que la Tierra era invadida. No sé, lo tengo todo muy confuso en mi cabeza ahora mismo.

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    1. Lo que mencionas de la radio fue un programa que se llevó en EEUU por el 1938 aprox, por Orson Welles. Iba a ser un programa que iba a narrar como si de verdad se estuviese viviendo una invasión marciana, pero la gente, al sintonizar la cadena una vez empezado no escucharon el aviso de que se trataba de una interpretación, y la gente se acojonó muchisimo. Lo del libro y la radio fueron dos cosas distintas.

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