lunes, 23 de marzo de 2015

Especial "La Guerra de los Mundos" (Parte II)

Apariencia de los Marcianos

Si el otro día hablaba sobre la procedencia alienígena, ahora voy a dar paso a otro detalle que al principio me decepcionó bastante, pero tras párrafos descubrí una verdad y un nuevo concepto que hasta entonces no había pensado.

Cuando el primer cilindro llega al planeta, esta se clava y se hunde sobre la tierra como un dardo envenenado. Los curiosos se acercan a la zona pero el metal está ardiendo y mantienen las distancias. Se oyen chasquidos y crujidos del metal al enfriarse. Pasan horas y solo el murmullo de la gente rompe el silencio. Pero de pronto, el extremo del cilindro comienza a rotar, a girar, a desenroscarse. Asomaron varios centímetros de un tornillo brillante cuando la tapa cae al suelo. Y de pronto aparecieron ellos, nuestro nemesis.

H.G. Wells los describe como bultos redondos del tamaño de un oso, con dos grandes ojos redondos como discos, con una boca en forma de V que tiembla y babea, su piel brilla como el cuero mojado y posee unos tentáculos que serpentean en el aire.




Al principio pensé que semejante aspecto era de broma, pero más tarde me di cuenta de lo terrorífico que podría llegar a ser.
Para empezar, se trata de seres vastos, fríos y calculadores. Son como máquinas que no sienten compasión ni deseos, pero no es porque él lo diga, sino que hay una explicación lógica.

No tienen sexo definido. No existen hombres y mujeres en su especie. De igual manera que en la tierra ha predominado el mamífero sobre las demás criaturas, en Marte la vida parece haberse desarrollado distinta. Si alguna vez existieron mamíferos ya no los habrá. Por lo que esta especie no se ve atraída por el deseo carnal, nunca abandonará sus obligaciones para formar una familia y nada se interpondrá en su camino, ya que no le impulsa el deseo de perpetuar la especie como haríamos nosotros.



Su aspecto es tosco, pero porque si la vida surgió en Marte mucho antes que en la Tierra, esta está más evolucionada que la nuestra. Si alguna vez tuvieron apariencia humana, el uso de máquinas les atrofiaría las extremidades hasta perder brazos y piernas. Su cerebro habría crecido hasta ser gran parte de su cuerpo debido a su intelecto desarrollado.
Carecen de la mayoría de órganos vitales que son necesarios para nuestro cuerpo. Los alienígenas no defecan, no necesitan sistema gastronómico, intestinos o riñones.
Al ingerir alimento renovamos la sangre de nuestro cuerpo, los alienígenas hacen lo mismo pero su “alimento” es la inserción de sangre nueva. Son prácticamente vampiros y extraen la sangre de los humanos con máquinas diabólicas que someten al humano a una serie de pesadillas antes de ver finalizada su vida.

Que su cuerpo sea un órgano más sencillo que el nuestro les da una ventaja evolutiva, pues al ser prácticamente un órgano por entero no necesitan dormir. Son como el corazón, un órgano que trabaja día y noche.

Así pues, son seres superiores al humano, pero superiores en todos los aspectos: Tecnologica, intelectual y evolutivamente. Nos prestarían la misma atención que nosotros les prestamos a las hormigas que nos picotean los zapatos porque hemos pisado su hormiguero.


Ser inferiores es lo que eso significaría en la vida del universo.

(Hasta aquí esta entrada sobre este especial. La próxima entrega hablaré sobre la maquinaria bélica de los marcianos: Los trípodes. Tampoco está exenta de imaginación y lógica científica).


1 comentario:

  1. En verdad está bien pensado, eso que sean "un único órgano" pero no sé se me hace tan extraño pensar que puedan sobrevivir así, es raro.

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