miércoles, 22 de julio de 2015

¿Somos vulgares por ser más modernos?

Expongo una inquietud que he ido observando a lo largo de los días, incluso años, sobre un rasgo evolutivo de la sociedad que ha ido cambiando a raíz de las nuevas tecnologías, las cuales se han ido integrando más y más en nuestras vidas.

Hace unos quince o diez años, o incluso en épocas donde Internet era un concepto filosófico, las opiniones que habrían debate se escribían en revistas por personas con el don de la escritura, con estudios y capacidad de objetar, cuidando sus palabras en un texto bien acicalado.
Otros las abrían en programas de televisión que por las mañanas copaban el espacio televisivo con asuntos de interés nacional y general, invitando a personajes ilustramente desconocidos para la gente de a pie, pero que eran respaldados por su propia experiencia en el ámbito donde fueren profesionales.

Así pues, los debates habrían discusiones que raramente se dejaban llevar por el desvarío de un pensamiento fanático.
En el hogar se discutía estos asuntos de la forma en que cada familia tuviera su manera de pensar, pero todo quedaba en un ambiente intimo pues, en el entorno social, esos asuntos nunca o casi nunca eran temas a hablar pues se buscaba en los amigos el pasarlo bien y olvidarse de todo.

Empero, llega el siglo XXI y con ella nacen nuevas tecnologías que antaño eran impensables o se conseguían con aparatos de forma grotesca y monstruosa. Todo el mundo había pensado que con la evolución tecnológica, el ser humano alcanzaría nuevas cotas en el pensamiento y razonamiento, y sin embargo me temo que ha sido al revés: a medida que la tecnología nos apresaba con su encanto, hemos caído en el pozo de la vagancia y la flaqueza, las cuales por su culpa han cegado los ojos del entendimiento y nos han privado de diferenciar entre lo que es el camino fácil del camino correcto.

Las herramientas de difusión de la que antes contaban algunos privilegiados en la era analógica, ahora están al abasto de todos en la era digital. Cualquiera puede dar una opinión al tema que le convenga, pero no nos hemos dado cuenta de que hemos abierto una ventana a nuestra intimidad y, aquellas criticas que antaño guardábamos en un ámbito privado y personal, ahora se difunden como espadas: vienen lanzadas con el nombre de su dueño grabado en la cruz y bien podemos agarrarla al vuelo por la empuñadura pero a quien no le agrade que se prepare para recibir un tajo con la hoja bien afilada.
Nos está importando bien poco lo que piense el vecino o cual sea su condición. Ahora el protagonista somos nosotros y hemos puesto capa roja a nuestro ego con una E bien grande en su pecho, una E que abarca el Egocentrismo y la Estupidez de quienes usan este derecho con tanta ligereza.

Nos amparamos en nuestro derecho de expresar libremente lo que pensamos, y con eso excusamos nuestros métodos claramente vulgares que no podrían, si no, catalogarse como atentado a la inteligencia humana.
No podría resultar más aberrante saber que existe gente que conoce sus derechos pero no tienen ni idea de cuales son sus deberes. Resultado de falta de lectura, adquisición de conocimientos y desarrollo intelectual que radique en una clara tolerancia y la cope una sabiduría que, como menos, se gane la etiqueta de "persona civilizada".

En fin, todos tenemos las herramientas para difundir nuestra esencia en palabras pero no todos podrán ser llamados "Críticos" como los que habían en eras analógicas.

No estaría mal que nuestra mente imitase a la sonda New Horizonts: escapar de nuestro espacio y nuestro tiempo durante unos años, evitar sentirnos influenciados por obras humanas y buscar el conocimiento entre la oscuridad.

2 comentarios:

  1. Hola! Me ha gustado tu entrada.
    PD: te sigo, te invito a que te pases por el mio y si te gusta a que me sigas. Besos!!

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    1. Hola. Siento tanto la tardanza en contestarte. Las vacaciones me invitaron a desconectar de todo un poco. Pues me paso por tu Blog y te sigo.
      Gracias por pasarte. Saludos!!

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