miércoles, 9 de mayo de 2018

"Cuando la pena nos alcanza"

Durante mi carrera militar, he visto y vivido muchas experiencias que han hecho que reflexione en cosas de la vida que antes si pasaba por alto, o simplemente no les daba la importancia suficiente.
Admito que en mi pelotón de rescate en montaña, nuestra labor debía llevarse con pulcritud, pues el peligro siempre acechaba para el confiado.

En una de tantas reflexiones, no puedo manifestar los pensamientos que me pasan por la cabeza que con letras, pero esta vez no con prosa, sino con poesía.

Vaya dedicado a ti, compañero, que acudiste todos los días con una gran sonrisa.

Le ordeno a la muerte 
que se vuelva contra quien la envía.

Rabia.
Rabia contra la luz que apagaste.

Allanaste la morada,
a son violento te anunciaste,
dolor ante tu presencia etérea.

Las sonrisas rotas,
las miradas vidriosas,
el corazón hecho jirones.

Rabia.
Rabia contra la luz que robaste.

Gritos espetados al cielo,
nubes que se apartan de congoja,
solo lo eterno nos ahoga.

Por eso y por ellos y por él:
Le ordeno a la muerte
que se vuelva contra quien la envía.



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